Hijos adolescentes – Parte II
Que los hijos hayan crecido y ya no sean esas tiernas criaturas, no significa que seamos pares.
Muchos padres dicen: “soy amigo de mi hijo”. Tu hijo siempre podrá tener un amigo; padre y madre solo uno. Esto no invalida tener una relación comunicativa, basada en la confianza, pero la relación de padres – hijos, siempre es asimétrica y debe estar siempre liderada por los adultos.
Son los padres quienes fijan las normas de convivencia en una casa, incluyendo horarios para la comida, el uso del ordenador, el televisor, etc.
Las decisiones que afectan al grupo familiar, como mudanzas, vacaciones, etc, las toman los padres. Los hijos pueden participar opinando, pero no son “asesores” ni tienen decisión.
Los horarios de regreso a casa los decide el adulto.
Los padres debemos enseñar a nuestros hijos adolescentes que quien tiene derechos (salir con los amigos, un nuevo celular, etc) tiene antes que nada obligaciones: estudiar o trabajar, participar en las tareas del hogar, mantener en orden los espacios, informar adónde va a estar, con quién y cuando regresa.
Se logra ser un buen padre o madre cuando se preparan personas capaces de ser autónomas, que fueron acompañadas el tiempo necesario (infancia y adolescencia) y a las que se las alienta a tomar vuelo propio en el momento oportuno.
Ser padre de hijos adolescentes no es tarea fácil, pero la actitud y posición que adoptemos serán una referencia orientadora, que aunque en este momento ellos no reconozcan, valorarán en el futuro.
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